Si lanzamos una mirada atenta a nuestro alrededor, podremos comprobar que las personas cuya vida tiene un sentido parecen vivir más plenamente que aquellas que están perdidas sin saber cuál es su designio u objetivo en la vida. Hay datos científicos que sugieren que tener un propósito profundo en la vida se asocia a un mejor estado físico y mental y por tanto, a una mejor calidad de vida. A este respecto, el pasado mes de mayo se publicó en la prestigiosa revista científica JAMA, un estudio llevado a cabo en Estados Unidos que incluyó casi siete mil participantes, que evaluó la asociación entre la mortalidad y el sentido que la persona tiene en la vida.