El Budismo

BuddhaEl budismo nace hace unos 2.600 años en la India, de las enseñanzas de Siddharta Gautama. Buscando el sentido de la existencia y la emancipación del sufrimiento, el príncipe Gautama descubrió que la naturaleza esencial de todos los seres es la claridad y la armonía. Pero velada e impedida por actitudes y pasiones ofuscadas e insanas —como el ansia, la ira o el egocentrismo—, que causan inseguridad y desarmonía, nos atrapamos en un mundo insatisfactorio y doloroso. Como él mismo experimentó, es posible erradicar los velos de la ofuscación y las pasiones, liberando nuestra naturaleza de las causas de la insatisfacción y la infelicidad, y alcanzar así la plena armonía del ser, llamada Boddhi o Despertar. El que consigue ese estado es un buddha o ‘despierto’, y todos los seres tenemos esa potencialidad, al compartir una misma naturaleza esencial o búdica.

El Buda Sakyamuni, como se le conocería desde su despertar, dedicó el resto de su vida a comunicar como desvelar y cultivar el potencial de genuina libertad y armonía de nuestra naturaleza. Para ello enseñó el Dharma, una forma de vida o camino de conocimiento no dogmático y basado en la experiencia, para lograr la liberación personal y universal, que constituye la base del budismo. Buda dijo:

“¡Escuchad monjes y sabios! Como el orfebre que corta, raspa y funde el oro para examinar su pureza; así tenéis que analizar mis palabras. No las aceptéis únicamente por respeto hacia mí.”

Podemos resumir la práctica del dharma budista en los denominados tres adiestramientos supremos, que consisten en la práctica integrada de la ética, la meditación y el conocimiento o sabiduría, que cultivan la armonía con el mundo y los demás, en la propia mente y con la realidad. En palabras del mismo Buda:

“No realices acción dañina alguna, acumula una fortuna en actos positivos, domina tu propia mente. Esa es la enseñanza del buda.”

La práctica del budismo se basa en nutrir todo aquello que favorece el bienestar y armonía de la persona y de los seres vivos en general, cultivando una ética de valores universales e intemporales —como el respeto, la generosidad y el altruismo—. El conocimiento y dominio de la mente, desarrollado con técnicas de meditación basadas en la observación y experiencia atesorada durante siglos, ayuda a desaprender actitudes y pasiones negativas y a despertar todo su potencial de claridad y armonía. Por ello el budismo puede ser considerado como una auténtica ciencia de la mente, que unido a su filosofía de vida comprometida con el verdadero bienestar personal y universal, puede hacer aportaciones relevantes al mundo actual.