Dharma is in the air

En mis clases de literatura y de lengua he tenido que explicar en muchas ocasiones conceptos difíciles y enrevesados. En tanto que profesor, mi voluntad ha sido siempre ser eficaz, lograr que mis alumnos llegasen a entender de la manera más sencilla posible lo que pretendía transmitirles, por eso me he esforzado durante todos estos años en encontrar ejemplos que pudiesen acercar el ámbito de lo que tratábamos en clase a las referencias propias de su mundo más personal.

Me gusta pensar que a través del reconocimiento y del disfrute mis alumnos han sido capaces de romper la barrera de la obligación o del prejuicio y que, con un poquito de suerte, ese proceso ha conllevado un premio: el aprendizaje; aunque se trate de un aprendizaje muy puntual.

A mí, como mínimo, ese afán de búsqueda de interrelaciones significativas me ha ayudado siempre, tanto en lo profesional como en lo personal. Es decir, lo que he intentado que hiciesen mis alumnos para acercarse un poquito más al conocimiento lo he practicado también, y sigo practicándolo, en la más estricta intimidad.

Así me ocurre, por ejemplo, con el dharma.

La literatura, el cine, los cómics e incluso mis más o menos relevantes conocimientos deportivos me ayudan enormemente a fijar todo aquello de lo que habla el dharma. Porque no siempre resulta sencillo llegar a entender por completo conceptos como el apego y la aversión, el carácter ilusorio de todas las cosas, la transitoriedad, la bodhichita o la vacuidad. Sin embargo, si uno se encuentra en la disposición adecuada, es decir si uno tiene la verdadera voluntad de poner en práctica aquello que transmite el dharma, resulta mucho más fácil ver reflejados muchos de esos conceptos en los relatos que nos rodean.

Es muy satisfactorio cuando, lejos de la guía directa del maestro, somos capaces de detectar conceptos como los que indicaba arriba en discursos teóricamente alejados de la voluntad que preside el dharma. Resulta muy satisfactorio cuando vemos ciertas películas o series de televisión o leemos ciertos libros, o incluso cuando escuchamos ciertas piezas de música, y somos capaces de notar una punzada de reconocimiento relacionado con el dharma. Porque ese proceso indica que tal vez hayamos fijado de manera profunda esa enseñanza.

Es una satisfacción ilusoria en última instancia, como lo son todas, pero valiosa en esta ardua realidad convencional en la que nos desarrollamos.
JT

Dharmadhatu no suscribe necesariamente las opiniones expresadas, que son de los autores firmantes.

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Eutanasia

La eutanasia vuelve a ser actualidad a raíz del suicidio asistido de una mujer con esclerosis múltiple, poco después de paralizarse en el Congreso la tramitación de una ley de eutanasia.

Hace algunos años conocí en un programa de radio a Ramón Sampedro, famoso por ser el primer español en pedir la eutanasia, que finalmente consiguió poner fina su vida. A pesar de su tetraplejia –sólo podía mover boca y rostro–, manifestaba tener una gran fuerza. Recuerdo su destreza al usar útiles con la boca para escribir y otros cometidos. Me pareció una persona sensible –dibujaba, escribía poemas–, inteligente y sobre todo con gran determinación. Consiguió dar publicidad a su demanda en los medios, inspirar una película y estimular el debate sobre la eutanasia. Dialogando con él sobre el tema, intenté transmitirle que, a pesar de su dura postración –creo que no tenía dolores–, estaba muy vivo, que tenía lucidez y sensibilidad y que aún así su vida podía ser rica y con sentido. Aunque parecía entender esos argumentos, volvía siempre a su idea de suicidio. Tuve la sensación entonces y especialmente al conocer el desenlace, que se había identificado tanto en ese papel que no tuvo otra opción que acabar representándolo.

En la eutanasia, también llamada derecho a una muerte digna, hay básicamente dos posturas contrarias. La que niega de plano esa opción, sin atender a situaciones concretas o al sufrimiento de la persona, por considerarla un suicidio inaceptable. Para esta visión, morir dignamente consistiría en sobrellevar la situación y los sufrimientos que conlleva con aceptación y entereza. La otra, defiende la libertad de decidir sobre la propia muerte bajo determinadas condiciones, asociando esa posibilidad de elección a una muerte digna.

En mi opinión, ambas posiciones pueden ser extremas o dogmáticas. La contraria a la eutanasia sólo sería coherente si se comulga con las creencias que sustentan esa visión, y desconsidera otros sentimientos o creencias, así como las necesidades y padecimientos específicos de la persona. La favorable a la eutanasia facilita la elección personal y la adaptación a situaciones concretas, pero si se hace sin limitaciones o desde posiciones dogmáticas, existe el peligro de desvalorar el poder transformador de la experiencia, predisponer al suicidio o dar demasiadas facilidades ante un hecho irremediable.

En términos generales, debería primar el principio de libertad, puesto que solo desde la libertad se puede ganar el genuino conocimiento experiencial que despierta nuestro potencial. Una sociedad empática con sus ciudadanos ha de facilitar la posibilidad de morir, pero también vivir, con la máxima libertad y dignidad posibles, lo cual implica poder hacerlo según los propios valores y convicciones, sean los que sean; obviamente, siempre que no conculquen la libertad y bienestar de otros. En una sociedad madura procede el regular de manera adecuada un derecho a la eutanasia, lo que no impide no hacer uso de él a personas con otras convicciones.

En el ámbito personal, elegir con pleno conocimiento y convicción una opción u otra requiere tener claros los elementos de juicio implicados, entre los que figura una variable importante: ¿qué hay tras la muerte? ¿garantiza ésta el descanso o el fin del sufrimiento? Pero eso es tema para otra reflexión…
bll

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GeorginaEutanasia
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Estrenamos web. Y con ella una nueva sección.

¡Hola amigos!

Con la nueva web ponemos en marcha un espacio, el BLOG de DHARMADHATU, en el que se analizarán temas de interés o inspiradores. Una reflexión abierta sobre diferentes aspectos del Dharma, ya sea una enseñanza, un libro que trate aspectos del budismo, una conferencia o cualquier tema o noticia vinculados al mundo del arte, la cultura, la ciencia o la sociedad que merezca que nos detengamos en ella.

En las publicaciones, que se harán de manera regular, participarán compañeros de Dharmadhatu, previo acuerdo con la dirección, que intervendrán de forma rotatoria. El colectivo se ampliará o modificará en función de la evolución del blog. Las opiniones que en él se presenten serán los puntos de vista de sus autores firmantes y no son necesariamente suscritas por Dharmadhatu.

Si os interesa el desarrollo de algún tema concreto podéis enviar vuestra sugerencia a info@dharmadhatu.es. Será tenida en cuenta y, si es posible, abordada. También podéis ofrecer vuestro comentario sobre lo publicado.

El objetivo es promover la reflexión creativa entre todos, ampliar conocimientos, y desarrollar la inspiración y sabiduría. Confiamos en que este blog que impulsamos con ilusión sea de vuestro interés y ayude al enriquecimiento de todos.

Sarva mangalam

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