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Lo externo, lo interno y el retiro

Últimamente, el panorama con los centros de retiro no parece muy alentador: menos lugares, centros de retiro que en realidad no lo son, otros gestionados por personas no afines, negligencias; subarrendamientos y un largo etcétera de situaciones rocambolescas con las que nos podemos topar al querer realizar un retiro. Pero, ¿esto es así de forma absoluta? ¿Podemos mirarlo de otra manera?

Antes de responder, valdría la pena comentar algunos aspectos más. Por ejemplo, la palabra en sí no es que sea muy atractiva. Retiro implica, si no se sabe más, que dejamos de lado las cosas buenas de la vida por no se sabe muy bien qué (el mismo antimarketing que la palabra renuncia). Además, si en nuestra mente está enraizada la superstición de que lo bueno está ahí fuera realmente, pareceremos estúpidos al retirarnos por propia voluntad de todo lo bueno que pueda ofrecer el jardín de la vida. Obviamente, la práctica no tendrá mucho recorrido con semejantes pensamientos, y el aburrimiento y el miedo nos visitarán muy pronto. De ahí que tradicionalmente, el primero de los Cuatro Retiros Fundamentales sea el de retirarse de los asuntos mundanos, algo imprescindible. Cortarnos la coleta del aferramiento más burdo: la obsesión hedonista de siempre.

Si conseguimos darnos esa tregua, al menos durante el tiempo que decidamos hacer retiro, experimentaremos frutos casi de inmediato. Para ello, debemos confiar en nuestra propia mente, en su capacidad curativa, integrar las enseñanzas fundamentales de la transitoriedad y de la limitación de lo hedónico y poner en modo avión nuestras acciones de cuerpo, habla y mente que lo orbitan sin cesar, permitiendo que el espacio y la libertad que ofrece la práctica hagan su trabajo.

El no tener miedo a la desconexión nos hará libres, como mínimo durante el retiro, sea éste de quince minutos, media hora, un día o lo que convenga. Además, se aliviará la tendencia a buscar fallos en los demás ya que seremos mucho más tolerantes con las situaciones externas, ya no nos desalentarán.

Una mente así también nos ayudará a dotar de contenido y sentido al retiro y por tanto a nuestra práctica. Solo nuestras aflicciones deberían estar preocupadas y con miedo. En conclusión: por supuesto que sí, podemos mirar de otra manera.
Nico V Curtis

Dharmadhatu no suscribe necesariamente las opiniones expresadas, que son de los autores firmantes.

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