Blog


El Escarabajo

Recientemente vi una fotografía de Frank Deschandol donde se observa un escarabajo con tres antenas agarrado a un árbol de la selva peruana. Sin embargo, lo que parece un curioso insecto es algo más inquietante: un hongo se apoderó de su sistema locomotor, le hizo subir al árbol mientras se apoderaba de sus nutrientes y emergieron tres esporas desde las cuales expandió su infestación y de paso acabó con su vida.

Los paralelismos con las aflicciones o kleshas que parasitan nuestra mente son sorprendentes. Las aflicciones se definen como aquello que perturba el equilibrio de la mente, que nos aleja de la paz. No tienen ni inteligencia ni voluntad, habitan en nuestro espacio mental parasitando nuestras acciones, alterando nuestra motivación y una vez dominados por ellas, nuestras acciones provocan sufrimiento, lo que favorece aun más la proliferación de las mismas. ¡Una genialidad!

Estos hongos y parásitos son de varios tipos: los pensamientos discursivos involuntarios que nos agotan, las emociones negativas que nos succionan y enloquecen, el sopor y la agitación que entorpecen nuestras acciones y la ignorancia que solidifica todo y hace que nos creamos las apariencias como si fueran obra de un buen ilusionista. Éstos viven a gusto porque les damos alimento con nuestra identificación y aferramiento. Nos convertimos en zombis convencidos de ser lo contrario, de actuar con libre albedrío bajo una identidad bien establecida. Una enfermedad en toda regla con síntomas muy variados.

Preocupante.

No obstante, varios puntos juegan a nuestro favor: a diferencia del pobre escarabajo, estos enemigos que realmente nos oprimen son fáciles de localizar y hay un tratamiento. La meditación es la herramienta para liberarse de esta tiranía ya que al traer luz sobre estos fenómenos internos, al dejar de identificarnos con ellos, pierden su sustento y se van apagando. A su vez, la mente al verse liberada puede irradiar cualidades más profundas como son la claridad, bienestar y paz entre otras muchas. Al ahondar en la meditación la identidad tan encarcelada y traumatizada puede respirar, liberarse de su autotortura y ganar en cualidades positivas como el altruismo, la sabiduría, la serenidad y la satisfacción, auténticos anticuerpos contra el hongo de las aflicciones y del sufrimiento. Solo hay que dirigir la mirada al interior en vez de buscar parches baratos en lo externo. Y así poco a poco nos distanciaremos de la situación del escarabajo.
Nvcurtis

Dharmadhatu no suscribe necesariamente las opiniones expresadas, que son de los autores firmantes.

Dharmadhatu WebmasterEl Escarabajo