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Ciencia y budismo

En estos días que corren de materialismo furibundo, quisiera recordar las palabras de un hombre sabio y bueno: Joan Mascaró, un mallorquín brillante, especialista en sánscrito y pali, profesor en Cambridge que tradujo del hindú al inglés el Bhagavad Gita, los Upanishads y del pali al inglés el texto budista Dhammapada.

Hace poco tiempo, me pasaron una copia del famoso programa La Clave que presentaba José Luis Balbín en TVE. Era un programa sobre las religiones que se emitió en el año 1979 y entre los asistentes estaba Joan Mascaró. Había oído hablar mucho de él aquí en Mallorca; he leído su traducción del Dhammapada y su inspiradora introducción al texto. Cuando lo oí en La Clave me pareció el más místico de todos los participantes. A lo largo de sus intervenciones en el programa, vino a decir que para él, la esencia de la religión es el ser y el amar; cosas que se sienten. La religión trata del porvenir de cada uno de nosotros y es algo que se ha de experimentar, que se ha de sentir; como el gusto de un vino. La religión es esencialmente poesía, igual que el universo es poesía. En contraposición a esto, el universo de la ciencia es la prosa y la religión también tiene su prosa: es la teología. Del poeta Jesús, cada palabra suya es eterna; es poesía y esto tiene un valor infinito; lo mismo pasa con los sufíes musulmanes. Rumi es eterno y universal así como la poesía de los textos sánscritos.

Toda religión elevada nos da amor y un sentido del ser, del universo, cosas que sentimos. Pero después de estos sentimientos han venido las iglesias y las teologías de las religiones, como la iglesia católica, la protestante, la antirreligiosa comunista (que también es otra religión) y mientras cristianos y musulmanes se mataban, las iglesias rezaban por sus respectivos triunfos; pero aparte de la teología religiosa, hay un elemento trascendente en la espiritualidad religiosa verdadera, sincera.

Decía Joan Mascaró que hemos de convertir a la ciencia que hoy es indiferente a la búsqueda de lo trascendente y es indiferente porque la ciencia es prosa. “Volé tan alto que a la caza le di alcance..“ … volar tan alto, más arriba que nuestra visión; un espíritu elevado que está por encima de nosotros. En todas las religiones hay un grupo espiritual más elevado y es importante que éstos espiritualicen a los religiosos y a los antirreligiosos y ayuden a convertir a la ciencia para que se una a la búsqueda de lo trascendente.

Corría el año 79 cuando Joan Mascaró se planteaba estos temas. El budismo ha transmitido desde hace siglos una metodología para la investigación personal de estas cuestiones profundas y trascendentes para poder llegar a la comprensión en primera persona de la naturaleza de la existencia.

Gracias a las iniciativas de SS El Dalai Lama, hace unos años se iniciaron diálogos entre el budismo y la ciencia y algunos científicos han recogido el guante lanzado por el Dalai Lama y han iniciado investigaciones sobre los efectos fisiológicos y psicológicos de la meditación, la alegría o la compasión y ahora empiezan a interesarse por la naturaleza de la conciencia. Joan Mascaró estaría contento de esta colaboración. Para mí, ciencia y espiritualidad han de ser necesariamente lo mismo en el sentido de tener un interés genuino, abierto y libre de dogmas en la búsqueda de las respuestas a las preguntas claves de la existencia.
Marian Márquez

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